
Ha empezado a ocurrir. Un hombre pinchó esta mañana «Revolver» y en sus surcos no había más que silencio. Ha sucedido con otros discos: el «London Calling» de los Clash; «Something Else» de los Kinks; «A Night at the Opera» de Queen; «Steve McQueen» de Prefab Sprout; todos los álbumes -sin excepción- grabados por Paul Weller con los Jam, Style Council o en solitario…
El borrado afecta en general a todos los discos con los que el Reino Unido contribuyó a través de sus artistas a construir un mundo mejor, honrar el género humano y ganar reconocimiento internacional por su fabulosa creatividad musical.
Afortunadamente, el fenómeno del borrado de discos solo afecta a quienes votaron a favor del Brexit. Y excluye algunos éxitos internacional, como el popular «Release Me» de Engelbert Humperdinck.
Llegan noticias de que en algunas plazas de la Inglaterra profunda y en los barrios urbanos más antieuropeos los nuevos victorianos llevan horas bailando sin parar al son de «Release Me».