
Deborah Harry se convirtió en un icono artístico de final del siglo XX al frente de una banda de chicos: Blondie. Sus canciones eran estupendas, pero las imágenes de la vocalista alimentaron el mito. Artistas como Andy Warhol contribuyeron eligiendo a Debbie como modelo de sus legendarios retratos de celebridades.

Blondie tenía una política clara en la gestión de las portadas de sus discos. En los álbumes aparecía siempre el grupo al completo. Hay imágenes memorables, como la de «Parallel Lines», su LP más exitoso.

En cambio, las portadas de los singles y maxisingles eran protagonizadas por la vocalista. Algunas, como la de «I’m Always Touched By Your Presence Dear» -que hemos elegido para abrir Viniland-, son auténticas obras de arte. Una Debbie muy punk nos había ofrecido antes otra imagen estupenda en uno de sus primeros singles, «Rip Her To Shreds».

Es memorable también la portada felina de «Denis», uno de los grandes éxitos de «Plastic Letters», el segundo álbum de Blondie.

En cambio, nunca entendimos qué hacía Deborah Harry atusándose el cabello en la explosión nuclear que mostraba la portada de «Atomic».
